Uno de los primeros pensamientos que te vienen a la cabeza cuando piensas en Navidad, es en la comida (dejando a parte los postres, que en todo caso se merecerían un post sólo para ellos)
Comidas, y cenas de las cuales se suelen repetir menús año, tras año. O por lo menos en mi casa.
El problema es que en cada plato, suele haber algo de carne. Y ahí el problema de este año, ya que es la primera Navidad que paso desde que dejé de comer carne.
Situación de la que derivan conversaciones tipo:
Sujeto A: Pero para Navidad sí que vas a comer, ¿no?
Yo: ¿Qué? No,claro que no voy a comer….
Sujeto A: ( se le empieza a cambiar la cara) ¿Como que no? ¿Entonces que vas a comer?
Yo: No lo sé, cualquier otra cosa….(como si no existiera ninguna otra comida. Intento pensar algo válido para la fecha).
Sujeto A: (con unos ojos a punto de salirse de sus órbitas) Pero, pero….es Navidad!!!!!!
Yo: ( echándome hacia atrás) Qué más da que sea Navidad, o que sea lo que que quiera…
Sujeto A: Entonces ni sopita, ni pavo, ni…¿nada?
Yo: Aiii….que no… ¿No hay pavos de Tofu?
Sujeto A: ( me mira como diciendo: ¡A la hoguera!)
Haber está claro, que no me voy a comer un pavo de tofu, y que tampoco me lo he planteado. Pero me fastidia ver como la gente, a la que se le cambia algo de lo que representan sus fiestas, ya sea la comida o cualquier otra cosa, es como si les quitarás un cacho de su Navidad. Cuando la Navidad, tal y como nos gusta venderla, no debería basarse en problemitas de estos.
Yo sinceramente, voy a cambiar mi menú por algo que no lleve nada de carne, y me lo pueda comer a gusto. Y ya os contaré en todo caso, si ha afectado a mi felicidad navideña o no…